Huellas
domingo, 21 de marzo de 2010
Hola Huellas y Huellitas!!! Me enteré de este espacio en face, y aunque yo no uso mucho estas cosas de la tecnología moderna, q no existían cuando era pebette, le pedí a “Chirola” q cuelgue esto, xq quería aprovechar la oportunidad xa darles las MUCHAS GRACIAS x este tiempo q compartimos juntos, son tantas las cosas q guardo en mi corazón: las risas y los dolores, los retiros, convivencias, las peregrinaciones, las charlas, dinámicas, mates, las misas y oraciones, cuánto contemplado, callado, mirado y meditado juntos... fssshhhiuuu!!!... (sigo)... los festejos, Coca-Colas, galletitas, Tuti-frutis (“L” & “W”), vigilias, retiros (cueee!... repite retiros!), cantos y guitarreadas, cumpleaños, choris, y despedidas (snif! snif!)... puta che! Cuántas cosas se pueden vivir en solo 2 años!!! Y cuántas más q pasaron, quizá un poco desapercibidas x el ojo humano, pero no x el corazón, de esas cosas q calan hondo y producen HUELLAS en el alma!!! Porque sí, señores y señoritas, les puedo asegurar q dejaron huellas en mi alma, q me contagiaron siempre un espíritu joven que hoy día me impulsa, una vez más, a la confirmación de q mi vida y mi camino será siempre misionero y entregado sin ningún tipo de preju-icio hacia lo q Dios quiera ponerme en el camino. Cómo contarles lo q vivo estos días, en los q un nuevo desafío me espera en una nueva parroquia, una nueva realidad, un nuevo barrio, una nueva misión!!! Como ya compartí con algunos, ahora voy entendiendo mejor lo q significa “desprenderse”, xq literalmente siento como q un pedacito de mi alma se desprende y se queda ahí, junto a ustedes... Y pienso q quizá, de eso se trate la VIDA, de ir “dejándose” en cada lugar y situación donde Dios nos pone... es una experiencia desgarrante, no lo niego, pero los invito SIEMPRE a vivir “dejándose” en cada cosa q hagan, viviéndolas a FULL, con todo el corazón, ya sea un noviazgo, un trabajo, un estudio, un sueño... o una amistad, pero háganlo siempre de corazón, y sí quizá alguna vez duela, se choquen contra una pared, o parezca en vano; pero les aseguro, q terminado el día, podrán apoyar sus cabezas en la almohada y dormir con paz en el corazón!!! Sabiendo q fueron como esa levadura en la masa, o esa semillita q crece, sin saber como, en lo profundo y oscuro de la tierra, pero q en un tiempo florecerá, para algún día dar frutos, y frutos en abundancia!!! Hoy, gracias a Dios, puedo VER algunos de esos frutos en ustedes, donde ese paso de Dios por sus vidas se hace manifiesto en las ganas de seguir compartiendo la Vida y la Fe con otros, asumiendo nuevos compromisos y desafíos, desde donde estén, pero seguramente xa alegría de Jesús. Ojalá Dios les regale SIEMPRE un corazón agradecido y comprometido por el prójimo q nos necesita, aunque sólo sea con una sonrisa, un hombro para llorar o una palmadita xa seguir adelante, q nunca falten para seguir caminando juntos!!! Bueno, no los aburro más, ya me aguantaron 2 años y Dios les va a pagar el 100x1 por el esfuerzo, pero sepan q con sus vidas hicieron feliz a un pobre seminarista, y sepan también que siempre, siempre q no necesiten nada podrán contar conmigo!!! Los quiero montonazo!!! Y ojo!! esto no es una despedida, sino un hasta luego, hasta q la vida nos vuelva a cruzar en un nuevo camino. Les regalo mi bendición seminaristica con una vieja oración Irlandesa q me encanta: “Que la tierra se vaya haciendo camino ante sus pasos... Que el viento sople en sus espaldas... Que el sol brille cálido sobre sus rostros... Que la lluvia caiga suavemente sobre sus campos... Y hasta que nos volvamos a ver... Que Dios los guarde en la palma de su mano” Pablo (el semi)
viernes, 19 de marzo de 2010
Chau Pablito!!!
Bueno gente como todos ya saben, y si no saben se van a enterar ahora, Pablito Aguilar, el seminarista que nos estaba dando una mano en la parroquia, no va a estar mas, fue reasignado a una de moron.....Bueno este es un "homenaje" a un verdadero GRANDE, y por que digo esto, por que la verdad que Pablito es un persona con la cual se puede hablar de cualquier cosa.... ademas que la verdad es un tipo con el que se puede contar en cualquier momento.... para lo que sea....
Pablito te quiero decir que gracias a vos descubrir un nuevo sentid de la palabra alegría.... nunca nos vamos a olvidar de las manos que nos diste en todas las actividades de la parroquia, ya sea en un encuentro, en el armado de un encuentro, en un retiro, haciendo nos reír con tu peculiar forma de ser, que contagia de alegría a los demás....
siempre vas a se esa persona que es capas de hacer reír a cualquiera, incluso en los momentos mas tristes y de fastidios....
Espero que nunca se apague esa chispa especial que te dio Dios, para alegrar a las personas, es un don que hoy en día no lo tiene todo el mundo, espero que tampoco se apague esa chispa de solidaridad y compañerismo que tenes, por que repito, esas cosas son dones de Dios que mucha gente ignora o no se hace cargo de esos dones.....
Bueno en nombre de todo el Grupo de Huellas te deseamos lo mejor para tu vida, y espero que nos sigamos viendo, por que la verdad que seria una lastima no poder verte mas.....
un Abrazo en cristo y que Dios te bendiga, TE QUEREMOS MUCHO....!!!!!!!!
Huellas
domingo, 31 de enero de 2010
Los Anteojos de Dios
Un empresario que acababa de fallecer y camino al cielo
esperaba encontrarse con el Padre Eterno, no iba nada
tranquilo porque en su vida había realizado muy pocas
cosas buenas.
Mientras llegaba al cielo iba buscando en su
conciencia ansiosamente aquellos recuerdos de cosas
valiosas que hizo en su vida, pero pesaban mucho sus años
de explotador y usurero.
Había encontrado en sus bolsillos del alma unos pocos recibos
"Que Dios se lo pague", medio arrugados y amarillentos por lo viejo.
Fuera de eso, bien poca cosa más.
Pertenecía a los ladrones de levita y galera, de quienes comentó
un poeta: "No dijo malas palabras, ni realizó cosas buenas".
Llegó por fin a la entrada principal, muy preocupado, no lo podía disimular.
Se acercó despacio y le extrañó mucho ver que allí no había
cola para entrar ni había nadie en las salas de espera.
Pensó: "O aquí viene muy pocos clientes o les hacen entrar
enseguida...". Avanzó más adentro y su desconcierto todavía
fue mayor al ver que todas las puertas estaban abiertas y no
había nadie para vigilarlas. Golpeó la puerta con el puño.
Nadie contestó. Dio una palmada y nadie salió a su encuentro.
Miró hacia dentro y quedó maravillado de lo hermosa que
era aquella mansión, pero allí no se veían ni ángeles ni
santos ni doncellas vestidas de luz. Se animó un poco más y
avanzó hasta llegar a una puerta acristalada.Y nada.
Se encontró perfectamente en el mismo centro del paraíso
sin que nadie se lo impidiera. "¡Aquí todos deben ser
gente honrada!¡Mira que dejar la puerta abierta y sin nadie
que vigile...!".Poco a poco fue perdiendo el miedo y fascinado
por lo que veía se fue adentrando en los patios de la gloria.
Aquello era precioso. Como para pasarse una eternidad
mirando el mismo lugar.
De pronto, se encontró entre algo que tenía que ser del
despacho de alguien muy importante. Sin duda era
la oficina de Dios.
Por supuesto que también estaba la puerta de par en par.
Titubeó un poquito antes de entrar; pero en el cielo todo
termina por inspirar confianza.
Así que penetró en la sala y se acercó al escritorio, una mesa
espléndida. Sobre ella hacía unos anteojos, que él comprendió
debían ser los anteojos de Dios. Nuestro amigo no pudo resistir
la tentación de echar una miradita hacia la tierra con aquellos
anteojos. Fue ponérselos y caer en éxtasis. "¡Qué maravilla!
Si desde aquí, con estas gafas veo toda la tierra..!".
Con aquellos anteojos se lograba ver toda la realidad profunda
de las cosas sin la menor dificultad, las intenciones de las personas,
las tentaciones de los hombres y de las mujeres.
Todo estaba patente ante sus ojos. Entonces se le ocurrió
una idea. Trataría de buscar desde allá arriba a su socio,
que sin duda estaría en la empresa donde ambos trabajaban;
una especie de financiera, desde donde ejercían la usura
y hasta el robo, en muchas ocasiones. No le resultó difícil
localizarlo, pero le sorprendió en un mal momento. En ese
preciso instante, su colega, estaba estafando a una pobre
anciana que había ido a colocar sus ahorros en aquella empresa,
en un fondo de pensiones que no era sino una mentira.
A nuestro amigo, al ver la cochinada que su socio estaba haciendo
le subió al corazón un profundo deseo de justicia.
En la tierra nunca había experimentado tal sentimiento.
Pero, claro, ahora estaba en el cielo.
Fue tan ardiente ese deseo de justicia que, sin pensar en
otra cosa, buscó a tientas algo debajo de la mesa para
lanzárselo a su amigo (el banquillo donde Dios apoyaba
los pies), con tan buena puntería que el banquillo fué
a parar a la cabeza de su socio, dejándole tumbado
allí mismo. En ese momento nuestro hombre oyó tras de sí
unos pasos. Sin duda era Dios. Se volvió en efecto, se encontró
cara a cara con el Padre Eterno.
-"¿Qué haces aquí hijo?"
- "Pues..pu..pu..la Puerta estaba abierta
y entré"
-"Bien, bien, bien, pero sin duda podrás explicarme dónde
está el banquillo en que apoyo mis pies cuando estoy
sentado en mi mesa de trabajo"
Reconfortado por la mirada y el tono de voz de Dios fue
recuperando la serenidad.
- "Bueno, pues, yo he entrado en este despacho hace un
momento, he visto los anteojos sobre la mesa y he caído en
la curiosidad de ponérmelos y he echado una miradita al
mundo".
-"Sí, sí, todo está muy bien; estás siendo muy sincero conmigo
pero yo quisiera saber qué has hecho de mi banquillo".
-"Mira, Señor, al ponerme tus anteojos he visto todo
con gran claridad y he visto a mi socio. ¿Sabes, Señor?,
estaba engañando a una pobre anciana, haciendo un negocio que
era un engaño y me he dejado llevar de la indignación; y claro
lo primero que he encontrado y a mano ha sido un banquillo
y se lo he tirado a la cabeza. Lo he dejado KO, Señor. Es que no hay
derecho. Era una injusticia."
- "Imagínate que yo, cada vez que veo una injusticia en la tierra
comienzo a lanzar banquillos a la cabeza de los hombres;
no alcanzarían los carpinteros de todo el universo para abastecerme
de proyectiles.
- "Perdóname, Señor, he sido muy impulsivo, lo sé..."
- "Sí, claro. Estuvo bien que te pusieses mis anteojos, hijo,
pero para mirar la tierra y a los hombres te olvidaste de una cosa,
ponerte también mi corazón.
Solo tiene derecho a juzgar el que tiene el poder de salvar."
-" Vuelve ahora a la tierra y te doy otros cinco años para que
practiques lo que esta tarde aquí has llegado a comprender..."
Y nuestro amigo, en ese momento se despertó, mojado en sudor,
observando que por la ventana entreabierta de su dormitorio entraba
un espléndido sol.
HAY HISTORIAS QUE PARECEN SUEÑOS.
Y SUEÑOS QUE PODRIAN CAMBIAR LA HISTORIA.
esperaba encontrarse con el Padre Eterno, no iba nada
tranquilo porque en su vida había realizado muy pocas
cosas buenas.
Mientras llegaba al cielo iba buscando en su
conciencia ansiosamente aquellos recuerdos de cosas
valiosas que hizo en su vida, pero pesaban mucho sus años
de explotador y usurero.
Había encontrado en sus bolsillos del alma unos pocos recibos
"Que Dios se lo pague", medio arrugados y amarillentos por lo viejo.
Fuera de eso, bien poca cosa más.
Pertenecía a los ladrones de levita y galera, de quienes comentó
un poeta: "No dijo malas palabras, ni realizó cosas buenas".
Llegó por fin a la entrada principal, muy preocupado, no lo podía disimular.
Se acercó despacio y le extrañó mucho ver que allí no había
cola para entrar ni había nadie en las salas de espera.
Pensó: "O aquí viene muy pocos clientes o les hacen entrar
enseguida...". Avanzó más adentro y su desconcierto todavía
fue mayor al ver que todas las puertas estaban abiertas y no
había nadie para vigilarlas. Golpeó la puerta con el puño.
Nadie contestó. Dio una palmada y nadie salió a su encuentro.
Miró hacia dentro y quedó maravillado de lo hermosa que
era aquella mansión, pero allí no se veían ni ángeles ni
santos ni doncellas vestidas de luz. Se animó un poco más y
avanzó hasta llegar a una puerta acristalada.Y nada.
Se encontró perfectamente en el mismo centro del paraíso
sin que nadie se lo impidiera. "¡Aquí todos deben ser
gente honrada!¡Mira que dejar la puerta abierta y sin nadie
que vigile...!".Poco a poco fue perdiendo el miedo y fascinado
por lo que veía se fue adentrando en los patios de la gloria.
Aquello era precioso. Como para pasarse una eternidad
mirando el mismo lugar.
De pronto, se encontró entre algo que tenía que ser del
despacho de alguien muy importante. Sin duda era
la oficina de Dios.
Por supuesto que también estaba la puerta de par en par.
Titubeó un poquito antes de entrar; pero en el cielo todo
termina por inspirar confianza.
Así que penetró en la sala y se acercó al escritorio, una mesa
espléndida. Sobre ella hacía unos anteojos, que él comprendió
debían ser los anteojos de Dios. Nuestro amigo no pudo resistir
la tentación de echar una miradita hacia la tierra con aquellos
anteojos. Fue ponérselos y caer en éxtasis. "¡Qué maravilla!
Si desde aquí, con estas gafas veo toda la tierra..!".
Con aquellos anteojos se lograba ver toda la realidad profunda
de las cosas sin la menor dificultad, las intenciones de las personas,
las tentaciones de los hombres y de las mujeres.
Todo estaba patente ante sus ojos. Entonces se le ocurrió
una idea. Trataría de buscar desde allá arriba a su socio,
que sin duda estaría en la empresa donde ambos trabajaban;
una especie de financiera, desde donde ejercían la usura
y hasta el robo, en muchas ocasiones. No le resultó difícil
localizarlo, pero le sorprendió en un mal momento. En ese
preciso instante, su colega, estaba estafando a una pobre
anciana que había ido a colocar sus ahorros en aquella empresa,
en un fondo de pensiones que no era sino una mentira.
A nuestro amigo, al ver la cochinada que su socio estaba haciendo
le subió al corazón un profundo deseo de justicia.
En la tierra nunca había experimentado tal sentimiento.
Pero, claro, ahora estaba en el cielo.
Fue tan ardiente ese deseo de justicia que, sin pensar en
otra cosa, buscó a tientas algo debajo de la mesa para
lanzárselo a su amigo (el banquillo donde Dios apoyaba
los pies), con tan buena puntería que el banquillo fué
a parar a la cabeza de su socio, dejándole tumbado
allí mismo. En ese momento nuestro hombre oyó tras de sí
unos pasos. Sin duda era Dios. Se volvió en efecto, se encontró
cara a cara con el Padre Eterno.
-"¿Qué haces aquí hijo?"
- "Pues..pu..pu..la Puerta estaba abierta
y entré"
-"Bien, bien, bien, pero sin duda podrás explicarme dónde
está el banquillo en que apoyo mis pies cuando estoy
sentado en mi mesa de trabajo"
Reconfortado por la mirada y el tono de voz de Dios fue
recuperando la serenidad.
- "Bueno, pues, yo he entrado en este despacho hace un
momento, he visto los anteojos sobre la mesa y he caído en
la curiosidad de ponérmelos y he echado una miradita al
mundo".
-"Sí, sí, todo está muy bien; estás siendo muy sincero conmigo
pero yo quisiera saber qué has hecho de mi banquillo".
-"Mira, Señor, al ponerme tus anteojos he visto todo
con gran claridad y he visto a mi socio. ¿Sabes, Señor?,
estaba engañando a una pobre anciana, haciendo un negocio que
era un engaño y me he dejado llevar de la indignación; y claro
lo primero que he encontrado y a mano ha sido un banquillo
y se lo he tirado a la cabeza. Lo he dejado KO, Señor. Es que no hay
derecho. Era una injusticia."
- "Imagínate que yo, cada vez que veo una injusticia en la tierra
comienzo a lanzar banquillos a la cabeza de los hombres;
no alcanzarían los carpinteros de todo el universo para abastecerme
de proyectiles.
- "Perdóname, Señor, he sido muy impulsivo, lo sé..."
- "Sí, claro. Estuvo bien que te pusieses mis anteojos, hijo,
pero para mirar la tierra y a los hombres te olvidaste de una cosa,
ponerte también mi corazón.
Solo tiene derecho a juzgar el que tiene el poder de salvar."
-" Vuelve ahora a la tierra y te doy otros cinco años para que
practiques lo que esta tarde aquí has llegado a comprender..."
Y nuestro amigo, en ese momento se despertó, mojado en sudor,
observando que por la ventana entreabierta de su dormitorio entraba
un espléndido sol.
HAY HISTORIAS QUE PARECEN SUEÑOS.
Y SUEÑOS QUE PODRIAN CAMBIAR LA HISTORIA.
jueves, 22 de octubre de 2009
Volver a vos
Volver a Vos
Volver a Vos, volver a ser,
volver a respirar,
saberme sostenido por tu amor,
volver a amar.
Dejar atrás la confusión,
el pozo sin salida.
Volver a estar unido a Vos,
volver a la alegría.
Del barro antiguo, hacia tu imagen,
dejar soplar tu aliento.
Recuperar mi nombre de hijo,
estar vivo de nuevo.
Decirte que por sobre todo,
Dios mío, te deseo.
Mi angustia desandar y anclar
en tu amor fiel y eterno.
"....El Cielo y el infierno..."
Un discípulo preguntó al vidente:"Maestro, ¿cual es la diferencia entre el cielo y el infierno?"
Y el vidente responió:
"Es muy pequeña, y sin embargo de grandes consecuencias"
Vi un gran monte de arroz cocido y preparado como alimento. En su derredor había muchos hombres hambrientos casi a punto de morir.
No podían aproximarse al monte de arroz, pero tenían en sus manos largos palillos de dos y tres metros de longitud.
Es verdad que llegaron a coger el arroz, pero no conseguían llevarlo a la boca porque los palillos que tenían en las manos eran demasiado largos. De este modo, hambrientos y moribundos, juntos pero solitarios, permanecían padeciendo hambre eterna delante de una abundancia inagotable.
Y eso era el infierno.
Vi otro gran monte de arroz cocido y preparado como alimento. Alrededor de él había muchos hombres, hambrientos pero llenos de vitalidad.
No podían aproximarse al monte de arroz pero tenían en sus manos largos palillos de dos y tres metros de longitud.
Llegaban a coger el arroz pero no conseguían llevarlo a la propia boca porque los aplillos que tenían eran demasiado largos. Pero con sus largos palillos, en vez de llevárlos a la propia boca, se servían unos a otros arroz.
Y así acallaban su hambre insaciable en una gran comunión fraterna, juntos y solidarios gozando a manos llenas de las personas y de las cosas, en casa. Y eso era el cielo"
Vi otro gran monte de arroz cocido y preparado como alimento. Alrededor de él había muchos hombres, hambrientos pero llenos de vitalidad.
No podían aproximarse al monte de arroz pero tenían en sus manos largos palillos de dos y tres metros de longitud.
Llegaban a coger el arroz pero no conseguían llevarlo a la propia boca porque los aplillos que tenían eran demasiado largos. Pero con sus largos palillos, en vez de llevárlos a la propia boca, se servían unos a otros arroz.
Y así acallaban su hambre insaciable en una gran comunión fraterna, juntos y solidarios gozando a manos llenas de las personas y de las cosas, en casa. Y eso era el cielo"
miércoles, 21 de octubre de 2009
Una noche tuve un sueño... soñé que estaba caminando por la playa con el Señor y, a través del cielo, pasaban escenas de mi vida.Por cada escena que pasaba, percibí que quedaban dos pares de pisadas en la arena: unas eran las mías y las otras del Señor.
Cuando la última escena pasó delante nuestro, miré hacia atrás, hacia las pisadas en la arena y noté que muchas veces en el camino de mi vida quedaban sólo un par de pisadas en la arena.
Noté también que eso sucedía en los momentos más difíciles de mi vida. Eso realmente me perturbó y pregunté entonces al Señor: "Señor, Tu me dijiste, cuando resolví seguirte, que andarías conmigo, a lo largo del camino, pero durante los peores momentos de mi vida, había en la arena sólo un par de pisadas. No comprendo porque Tu me dejaste en las horas en que yo más te necesitaba".
Entonces, El, clavando en mi su mirada infinita me contestó: "Mi querido hijo. Yo te he amado y jamás te abandonaría en los momentos más difíciles. Cuando viste en la arena sólo un par de pisadas fue justamente allí donde te cargué en mis brazos".
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